Cuando uno se convierte en papá (o mamá), entra en un mundo totalmente desconocido hasta ese momento y que le lleva a descubrir lugares nuevos (la consulta del pediatra, los parques infantiles, la guardería…). Que le hace conocer y convertirse en un auténtico experto en el manejo de artilugios que hasta ese momento desconocía (el sacaleche, el Dalsy/Apiretal, el mordedor de frío, los bastoncillos para los oídos especiales para bebés…). Y también que le hace ampliar su vocabulario a límites insospechados (los tipos de caca de los pequeños, la lactancia, el colecho…).
Pero hay un asunto que se convierte en el pan de cada día y que no existe (o no conozco), herramienta para que nos ayude y nos facilite la labor. Son esas frases Leer más…